Un informe oficial alerta sobre graves retrasos y fallas en estadísticas sanitarias de la Ciudad. El sistema de salud de la Ciudad opera con estadísticas con tres años de atraso
Salud pública a ciegas
La Auditoría porteña detectó que la Gerencia de Estadísticas de Salud pública datos desactualizados, incompletos y poco confiables. La falta de información dificulta la planificación de camas, cirugías y personal médico.
El sistema de salud de la Ciudad de Buenos Aires funciona sin brújula: la información estadística clave llega con un retraso crítico que supera los tres años, según el último informe de la Auditoría General. Sin datos confiables sobre camas disponibles, cirugías realizadas o personal médico en guardia, la gestión sanitaria queda en tierra de nadie.
El relevamiento oficial pone el foco en la Gerencia de Estadísticas de Salud, el área dependiente del Ministerio de Salud encargada de recolectar, procesar y publicar la información de los hospitales públicos. Su función debería ser medir el pulso del sistema y orientar la toma de decisiones: determinar dónde se necesitan más recursos, cuáles hospitales están saturados y qué enfermedades están en aumento.
Sin embargo, la Auditoría constató que la información que produce esta gerencia tiene un atraso superior a tres años en casi todos los casos. Esto significa que los datos disponibles para planificar corresponden, como máximo, a 2021. En un contexto sanitario, este retraso es crítico: situaciones urgentes quedan fuera del radar y la toma de decisiones se hace a ciegas.
Pero la demora no es el único problema. La Auditoría señala que la información publicada no es íntegra ni confiable. No existen controles sistemáticos que registren errores o validen los datos, y los mecanismos para que los hospitales envíen la información no se actualizan desde 2004. La consecuencia: el sistema opera con datos de mala calidad y fuera de tiempo.
A esta situación se suma un proceso de digitalización incompleto. La migración de registros en papel a soporte digital avanza muy lentamente, lo que limita la disponibilidad de información actualizada. Además, la Gerencia de Estadísticas carece de metas claras, de un organigrama formal y de manuales de procedimiento que establezcan cómo realizar su trabajo. La Auditoría describe al área como un “barco a la deriva”.
Lo más preocupante es que estas fallas no son nuevas. El informe recuerda que en 2019 la Auditoría ya había detectado problemas similares, que seis años después permanecen sin resolverse. La falta de información confiable no es un accidente: se trata de una falla estructural que se repite y se profundiza.
La consecuencia directa es que resulta prácticamente imposible evaluar si las políticas de salud están funcionando. Sin estadísticas oportunas y precisas, no se puede medir el impacto de programas de vacunación, detectar a tiempo un brote epidémico ni asignar recursos con eficiencia. La gestión de la salud pública opera, en gran medida, “a ciegas”.
El informe concluye que, aunque hay intenciones de mejora, se necesita una reestructuración profunda del área. Más personal, sistemas actualizados y procedimientos claros son indispensables. Porque la salud de la población no puede esperar tres años para ser medida. Cuando los datos finalmente llegan, la emergencia ya pasó o ya produjo daños.